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Descripción del metodo natural integral MEP 1994 parte 1

In Uncategorized on May 31, 2010 at 10:39 am

DESCRIPCION DEL METODO NATURAL INTEGRAL

(Molina Bogantes, Zaida y Chang Arauz, Sarita, MEP, 1994)

 

A. Antecedentes

 

            La creadora del Método “Natural-Integral” señala que este surgió de la inquietud generada por la repetición elevada y el alto índice de fracasos, seguidos casi siempre por la deserción escolar, que ella observó mientras iniciaba como docente en una escuela rural.

            Su preocupación la llevó a cuestionarse acerca de la efectividad de los métodos usado en la enseñanza de la lecto-escritura: el silábico, el analítico-sintético, entre otros.  Le preocupaba la relación de éstos métodos con los fracasos escolares y las dificultades para aprender a leer y escribir que presentaban algunos niños. Asimismo, le inquietaba el hecho de que los métodos aplicados limitaban al niño, en tanto le exigían seguir un proceso lento, al respetar cierto orden en las sílabas, las letras, la cantidad y calidad del vocabulario, etc.

            Mediante la acción docente, la fundamentación teórica y la investigación, esta autora se propuso la búsqueda de procedimientos metodológicos que le permitieran superar algunas deficiencias que, según su criterio, interferían en el aprendizaje de la lecto escritura, tales como:

            1. El niño que llega a la escuela o jardín de niños, posee un vocabulario amplio y es capaz de comunicar oralmente su pensamiento y de interpretar el de los demás, no obstante, para enseñarle a leer no se aprovecha este hecho. Por el contrario, la mayoría de los métodos no parten de la experiencia del niño, de lo que éste conoce, más bien usan palabras de nivel elemental y vocabulario alejado de la realidad cotidiana del niño.  Esto se agrava con la selección de temáticas que restringen sus posibilidades y capacidades de expresión.  Así, se le pide conversar sobre objetos o hechos que aparecen en un texto pero que están lejos de su realidad concreta. Por ejemplo, se conversa y trabaja en torno a textos como:

                        El oso es ese.

                        El oso se asea.

                        Susi no usa el oso.

            2. El niño posee una forma natural de aprender, pero los métodos de lectura no siguen la lógica del niño, sino más bien su propia lógica. Ej.: Oración, elemento común, vocales, sílaba-simple, sílaba-compuesta.

            3. El punto de partida de los métodos convencionales para enseñar la lectura es la palabra escrita; el niño debe leerla y comprenderla. En esos métodos no se considera la experiencia vital del individuo, la cual queda desvinculada del proceso.

            4. La mayoría de los textos que se aplican para enseñar a leer, utilizan la letra imprenta o “script”, pero esta no es la forma natural que tiene el hombre para expresarse por escrito, esta letra la imprime la máquina de escribir. Lo natural en el niño es producir la letra manuscrita, recurriendo así a sus manos como el recurso natural para tal expresión.

            5. El aprendizaje de la lecto-escritura se enfoca como un proceso ajeno a las otras áreas del saber, como lo son los Estudios Sociales y la Ciencias, entre otras. Esto hace que el aprendizaje no se realice de una manera integrada.

 

 

 

B. Características del Método

 

            El punto de partida del Método Natural-Integral es el niño; por eso debe aprovecharse toda la experiencia vital y los aprendizajes que él ha ido acumulando desde su nacimiento. Por lo tanto, la enseñanza de la lecto-escritura debe responder, desde sus comienzos, a la totalidad del vocabulario que el niño posee y a la capacidad que ya ha adquirido de expresar en forma oral – de manera coherente y amplia – sus pensamientos, sus sentimientos y sus percepciones en relación con él mismo, con los otros y con el entorno.

            El maestro no es quien descubre un método para enseñarle al niño; éste ya posee un método propio, que le ha ayudado a ir construyendo, desde su nacimiento, sus propios aprendizajes.

            Lo importante, por lo tanto, es descubrir cómo el niño aprende y desarrolla una metodología a partir de esta forma natural de aprender.

            Esta fórmula natural de aprender conlleva lo que la autora llama la base orgánica del Método Natural-Integral lo que explica con fundamento en Piaget, en la primera fase de la evolución del niño, él logra grandes avances en su desarrollo. La primera etapa es la del pensamiento sensorio motriz. El niño adquiere la noción de espacio, la permanencia del objeto, la noción del tiempo, etc.  Estas acciones se interiorizan y surge la palabra. Con la adquisición de la palabra el niño puede expresar su pensamiento. Con ello adquiere una constante: la palabra, que le permite hablar y pensar; pensar y hablar.

            La forma como el niño produce pensamiento es una operatoria que se capta mediante la forma en que él va construyendo su propio conocimiento. Así, por ejemplo, elabora el concepto de taza, lo generaliza posteriormente a tazas, luego el objeto taza adquiere permanencia en su mente; a partir de aquí puede clasificarlo por materiales o usos y ordenarlos por tamaños, colores, etc.

            Conforme el niño se desarrolla, se va conformando en él una estructura lógico-matemática y su pensamiento evoluciona hacia la etapa de las operaciones completas. Paralelo a esta evolución en su propio desarrollo, el niño va construyendo el conocimiento, pero este no es una copia de la realidad, pues él se acerca a ella, la hace variar y la transforma, de acuerdo a sus propios esquemas de acción. De esta forma cuando el niño llega a la escuela, el preescolar al su jardín de infantes o el analfabeto a su programa de alfabetización, cada uno de ellos posee una serie de conocimientos que le ha permitido vivir y funcionar en el mundo.

            El Método Natural-Integral pretende rescatar la experiencia del educando, ayudarlo a encontrar las constantes del conocimiento que él mismo ha construido. Por lo tanto, se le estimula para que él reconstruya su propia experiencia. El conocimiento es un proceso que debe darse integrado, no aislado: las artes, las ciencias, la expresión corporal debe integrarse. Esto implica que el aprendizaje de la lecto escritura debe verse como parte de un proceso mayor: del proceso de le construcción del conocimiento.

            El método en estudio da la posibilidad de actuar, de participar, de ofrecer la experiencia propia y de apreciar la ajena. El punto de partida consiste en que el niño se ubique por medio de conversaciones y experiencias concretas en el mundo que le rodea y a partir de ahí sistematice la expresión de sus sentimientos y pensamientos mediante la palabra escrita y la comprensión de los otros por medio de la lectura.

            Se procura centrar la atención del niño en su propio cuerpo, en cómo funciona este y cómo trabaja para mantener la vida. En esta línea, reflexiona acerca de los órganos y sus funciones. El niño debe observar, sentir, comprobar el funcionamiento de sus órganos internos y externos. Se destaca el funcionamiento del cerebro como único órgano capaz de producir pensamiento, de crear, de razonar, de analizar, de comprender, de aprender y de enseñar.

            El cerebro se valora como un ordenador de funciones. El manda, y cada una de las partes del cuerpo ejecuta: pies, manos, nariz, boca, etc.

            Es muy importante que el alumno valores este papel del cerebro, en tanto es un elemento fundamental para comprender la forma en que surge en él el pensamiento, lo que el método se conoce como la etapa de la “palabra pensada”.

            Dentro de la valoración de las funciones del cuerpo, el niño debe conocer también, de manera especial, la forma en que el aparato fonador actúa en la emisión de la palabra hablada y en que la mano lo hace en relación con la palabra “dibujada” o “escrita”.

            En este sentido, el trabajo fundamental del método está en que el niño reconozca los movimientos que suceden en el momento de producir la voz. Así, se ejercita al niño para que reconozca la función que hacen los labios, la lengua, los dientes, la garganta, etc.; a la hora de emitir cada una de las letras y la forma en que se mueve la mano para “dibujar” o escribir cada letra.

 

 

C. Pasos o procedimiento metodológico que se propone para el aprendizaje de la Lecto-escritura mediante el Método Natural-Integral

 

            El aprendizaje de la lecto-escritura, en este método, responde esencialmente al uso de la “palabra” como medio de comunicación.  En esta perspectiva se analizan cinco mementos en el uso de la palabra, los cuales son explotados en los diferentes pasos que se incorporan en el procedimiento metodológico que se sigue para el aprendizaje, tanto de la lectura como de la escritura.

            Para comprender los pasos que deben seguirse para que los niños desarrollen su capacidad de leer y escribir, es necesario conocer esos cinco momentos en el uso de la palabra:

                        1.  La palabra pensada: el niño piensa lo que necesita o quiere expresar.

                        2. La palabra representada en movimientos de la boca: las acciones o movimientos que el niño realiza para producir la palabra, sin emisión de la voz.

                        3. La palabra sonora: en este momento, se ejecutan los movimientos y procesos (paso del aire) que se requieren en el aparato fonador y se produce la voz por medio de la sonorización de cada letra de cada palabra.

                        4.  La palabra gesticulada: en este momento se recurre a los gestos, mediante movimientos de las manos, para apoyar la palabra hablada.

                        5. La palabra dibujada o escrita: es el momento en que representa gráficamente la palabra, en que se usan signos gráficos.

 

            Vale señalar que la ejercitación en el uso de los diferentes tipos o momentos de la palabra requiere de una serie de actividades y experiencias que se desarrollan durante los diversos pasos que se siguen para alcanzar el aprendizaje sistemático de la lecto-escritura. No obstante, debe tenerse muy claro que existe una total interacción en el uso de la palabra en sus diversos momentos, los cuales en muchos casos son casi simultáneos.

            Los pasos metodológicos que deben seguirse para orientar el proceso sistemático del aprendizaje de lecto-escritura son:

 

            a) Período de conversación

            La ejercitación en el uso de la palabra no es, dentro del Método Natural-Integral, un proceso mecánico.  Mas bien debe concebirse dentro del contexto real de comunicación en que se mueve el niño; por eso, el primer paso dentro del procedimiento metodológico es la comunicación por medio de la conversación.

            A los niños les gusta hablar, por lo tanto se les debe estimula a que conversen y conversar con ellos. Se trata de provocar la manifestación de sus experiencias vitales, para que sirvan como el marco en el cual se desarrollará el aprendizaje sistemático de la lecto-escritura.

            Son innegables las posibilidades que tienen los niños de producir pensamientos y expresarlos oralmente. Desde muy pequeños, 4 o 5 años, los niños ya son capaces de  “contar” hechos que les han ocurrido, acontecimientos vividos en la casa o en la calle, sucesos que han escuchado en la radio o visto en la televisión; así como de “expresar sentimientos”; es decir, lo que quieren, lo que esperan, lo que les gusta o no. Sin embargo, este gran potencial ha sido olvidado por la escuela y a veces hasta restringido al querer que ellos se muevan en un marcho mucho más estrecho y con limitaciones de vocabulario a la hora de aprender a manejar la lectura y la escritura, como formas básicas de comunicación.

            El Método Natural-Integral, por el contrario, pretende partir de la experiencia cotidiana de los niños y sustentar en esa capacidad de producir y comunicar pensamientos y sentimientos, todo el desarrollo del proceso de aprendizaje de la lecto-escritura.

 

1)     Cualquier tema es bueno para desarrollar esta etapa del método; en este sentido, no debe haber ninguna restricción; la única condición es que ese tema sea del interés de los niños. En diferentes prácticas hemos visto a los niños conversar sobre: su familia, sus derechos, la agresión en su contra, el zoológico, la visita de los presidentes a Costa Rica, sus juguetes preferidos, el viaje de Franklin Chang al espacio, las muñecas “Barbie”, el tema o los personajes de un relato recién escuchado, entre otros.

2)     La selección del tema puede realizarse con anterioridad o emerger en el momento.  En algunos casos, el docente selecciona el tema para destacar alguna fecha especial o desarrollar, por ejemplo, alguna temática proveniente de las Ciencias o los Estudios Sociales. En estos casos la selección es previa y el docente motiva a los niños para que busquen información o láminas relativas al tema o simplemente para que pregunten a sus padres, hermanos, amigos o vecinos sobre el asunto, para que puedan tener posibilidades de participar en la conversación. En algunos casos los niños sugieren un tema de conversación, el docente lo acoge pero, en acuerdo con los alumnos lo deja para otra oportunidad para que se preparen un poco sobre él; en otros casos, los niños ofrecen un tema que se asume en el mismo momento; por ejemplo, cuando un niño llega y al entrar dice: “ayer me nació un hermanito” o un grupo de alumnos grita al entrar “¡Vieron el accidente de la esquina!”; el docente transforma esa inquietud en el motivo de la conversación del día.

3)     Durante la conversación, el docente debe estar atento a que los niños expresen pensamientos completos. Cuando el alumno no completa su idea debe plantearle preguntas como: ¿Y qué más?, ¿Qué decías?, ¿Y qué pasó después?

4)     Es esencial que el docente estimule la participación de todos los niños; a aquellos que no participen por su propio gusto debe hacerles preguntas que les permitan compartir la conversación: ¿Qué pensás vos, Juan?, Anita, ¿a vos te ha pasado algo así alguna vez?

5)     En este período de conversación es fundamental que los niños ejercite su pensamiento crítico y su creatividad: para lograr esto, el docente debe convertirse en un “interrogador sagaz”. Durante las intervenciones de los alumnos debe intercalar preguntas como ¿Qué pasaría si…? ¿De qué otra forma podría hacerse…? ¿Si vos fueras ese niño qué harías?, Imagínate que tuvieras que… ¿Qué harías?

Cuando interroga, el maestro debe crear nuevas preguntas sobre las respuestas que dan los alumnos, replantearlas cuando ve que los niños no han captado y no ofrecen respuestas y agregar otras que permitan profundizar en los pensamientos y sentimientos que están expresando.

6)     El docente debe ser el guía, el orientador que lleva el “hilo de la conversación”, que redondea, que aclara, que sintetiza y que enriquece cada vez que lo estima conveniente.

7)     En este período es esencial estimular constantemente la conciencia de los alumnos sobre la importancia de la “palabra pensada”; recordarles que deben pensar antes de hablar.

8)     Asimismo, debe orientar a los alumnos para que expresen necesidades con una correcta articulación de las letras y las palabras y una adecuada entonación de las frases.

 

 

b) Paso de la palabra hablada a la palabra escrita

Una vez que se considera que la conversación se  ha  agotado,  el   docente

solicita a los niños que le digan alguna idea de las que expusieron, para escribirla en la pizarra.

            Los niños recuerdan y expresan diferentes pensamientos de los que emitieron antes y entre todos escogen el que desean que el docente escriba en la pizarra. Esto lo escribe en letra cursiva, realizando muy bien el trazo de cada letra para que los niños puedan observar los movimientos que hace su mano. Una vez escrito el pensamiento, el educador lo leen en voz alta y los niños lo acompañan en la lectura.

            En este momento del método es necesario estimular la emisión de pensamientos completos, o sea, de oraciones. Estas oraciones serán luego analizadas y trabajadas para ejercitar el proceso sistemático de aprendizaje de la lectura y la escritura.

            En este sentido puede afirmarse que un paso importante en el desarrollo del método es la toma de conciencia que el niño hace, en relación con sus posibilidades de expresarse mediante la palabra oral y escrita.

            En este punto, el proceso de enseñanza aprendizaje debe concentrarse en el dominio de la forma en que se produce cada letra y en la manera como esta se representa gráficamente. Es decir, en lograr el paso de la palabra hablada a la escrita, tanto en la producción como en la recepción: expresión del pensamiento y lectura de pensamientos.

            En este momento es cuando los niños aprenden el alfabeto, relacionando la forma en que se produce cada letra con los movimientos que realiza la mano para producir cada una de esas letras por escrito; es decir, para representarlas gráficamente.  Se trata ahora de realizar el análisis fonético de diversas palabras extraídas de las oraciones que se han escrito en la pizarra, y que han sido pronunciadas por los niños en el período de conversación. Se pronuncia cada palabra, se deletrea, se hace reconocimiento de los movimientos de la boca, del paso del aire, etc., que se al producir cada letra; se crean nuevas palabras con esas letras, se dictan palabras que inicien igual. En fin, se realizan todos los ejercicios que surjan con la creatividad del docente, para fortalecer y ampliar el aprendizaje del alfabeto.

            En síntesis, una vez que los niños han hablado y se han expresado acerca de un acontecimiento, un objeto o alguna experiencia de su interés, la atención se centra en una de las oraciones expresadas por ellos en la conversación.  Luego, a partir de esa oración, se sistematiza una secuencia de procedimientos aplicables para el desarrollo del proceso de aprendizaje de la lecto-escritura; desde luego, con las variantes necesarias, de acuerdo con las situaciones que se dan en el aula. Seguidamente se presentan diferentes procedimientos y recomendaciones que pueden aplicarse para realizar este análisis de las oraciones y las palabras:

 

1)     Los niños repiten en voz alta la oración que el docente ha copiado en la pizarra.

2)     Orientados por el maestro reproducen la oración sin emitir sonidos, solo imitando los movimientos de la boca que va haciendo el educador, prestando mucha atención a los movimientos que se realizan para formar cada letra y cada palabra.

3)     Seleccionan algunas de las palabras de la oración y las emiten en forma sonora, tratando de percibir la diferencia con el paso anterior. El niño debe apreciar que la mente piensa, pero que al vez el cerebro transmite órdenes, para que los movimientos de la boca produzcan la palabra sonora.

4)     Para realizar el análisis fonético de las palabras, se les pide a los niños que reflexionen sobre la forma en que se produce el sonido, de cada letra. Cuáles son las partes de su boca que se mueven para articular cada una de las letras de las palabras. Ellos sienten los movimientos y las vibraciones que se dan en la lengua, los labios, los dientes, la garganta, el paladar, etc. al momento de emitir la  palabra sonora. Inician la diferencia entre la pronunciación de una letra y otra, al descubrir los movimientos diversos que se hacen para producir una y otra letra. De esta forma van aprendiendo las letras del alfabeto. Estas se van estudiando espontáneamente, de acuerdo con el momento en que surgen en una palabra; por lo tanto, no hay ningún orden preestablecido para su aprendizaje ni ninguna limitación en cuanto al vocabulario que se pronuncia, lee y escribe. De tal manera que el alumno complete, lo más pronto posible, el aprendizaje de todo el alfabeto, para que pueda producir oralmente y escribir todas las palabras que desee, sin considerar tipos de sílabas ni nivel de dificultad en el vocabulario.

5)     Existe una explicación técnica de la forma como se produce cada letra en el aparato fonador. Esta explicación debe servir a los docentes para comprender cómo se produce cada letra y, con base en ella, cada educador estimulará a sus alumnos para que ellos mismos descubran lo que hacen los diversos órganos y lo que sienten en su garganta y su boca al producir cada letra. Para ello debe demostrarles cada letra y pedirles que lo intenten y la produzcan en forma sonora.  Con cada letra les plantea preguntas como: ¿Qué hizo la lengua?, ¿Sintieron el aire?,  ¿Dónde?, ¿Sintieron algo en la garganta?, y los labios ¿cómo se movieron? Así los niños irán dando su propia explicación con orientación del docente-

6)     Paralelamente al aprendizaje y la ejercitación de la forma cómo se produce cada letra, los niños deben crear su propio código, muy simple, para reconocer cada letra. Así, por ejemplo, algunos niños han llamado a la “s” la que silba, a la “r” la que ronca, etc.

7)     Se les hace observar cuidadosamente que la boca hace movimientos al emitir la palabra por medio de la voz. El niño debe encontrar una constante: que es la que se mueve, cómo, dónde, en qué orden, etc. Así descubrirá que los movimientos que realiza para producir determinados fonemas siempre son los mismos. Con los niños muy pequeños se parte de palabras que ellos usan para nombrar personas, animales o vegetales propios de su entorno y con significado para ellos; siempre dentro del contexto de la unidad didáctica del día. Con los más grandes se parte de las oraciones sencillas que expresan pensamientos que ellos mismos han producido.

8)     Al inicio la palabra hablada se acompaña con la palabra gesticulada. Es decir, ciertos movimientos de las manos que representan las diferentes letras. Por ejemplo “a” = a mano abierta, “m” = puño cerrado, etc. Esta palabra gesticulada debe ser un apoyo mientras los niños aprenden las letras del alfabeto. El docente debe tener cuidado de que los niños eliminen este apoyo en el momento en que van dominando el alfabeto, de tal manera que sólo se continúe empleando en aquellos niños que necesitan fortalecer el aprendizaje de las diferentes letras.

9)     Al iniciar con palabras, se toma alguna que ellos han expresado: eje. mamá, niño, etc. Con la palabra mamá la mecánica sería como sigue:

a.      Movimiento de los labios que aprietan (gesto con la mano apretada) = m

b.      La boca se abre bastante (gesto con la mano abierta) = a

Para terminar la palabra, se repiten los pasos anteriores y se invita a los niños a pasar al pizarrón.

            La ejemplificación con los niños es como sigue:

-        La punta de la lengua se aplasta sobre la parte anterior del paladar (se señala el paladar doblando el índice) = n

-        Se muestran los labios distendidos que tienen forma de “i”, se dibuja esta = i

-        Se aplasta la lengua sobre el paladar pero no del todo y se indica así = ñ

-        Los labios se ponen bien redondos, gesto con los dedos demostrando lo redondo de los labios que se asemeja a la letra = o

En esta etapa, el esfuerzo se centra en pronunciar despacio y articulando bien las palabras que el niño dice, pues a esta altura el niño debe empezar a apreciar que hay correspondencias directas y orgánicas entre la palabra hablada y la escrita.

 

10) El niño produce muchas palabras porque él es quien las piensa, las dice, las articula y las dibuja. De esta manera se cubren rápidamente los fonemas del alfabeto y el niño empieza a encontrar la constante para producir los signos gráficos y los fónicos.  Se hace énfasis en que todo movimiento que hace la boca, procede de un orden mental que se origina en el cerebro. Estos signos mentales o resensaciones se expresan verbalmente mediante movimientos y sonidos que se producen en la boca, los cuales constituyen la palabra hablada.

11)  La palabra pensada por el cerebro, dicha por medio de la boca, puede ser dibujada, pues hay una relación entre los movimientos que realiza la boca y los que hace la mano para representar esos movimientos y escribir cada letra. Como se dejo anteriormente, estas representaciones gráficas son constantes e invariantes; pronto el niño llega a dominarlas,  pues percibe que hay correspondencia entre los signos mentales y los verbales. Además interioriza el hecho de que las formas o configuraciones que adoptan los signos gráficos y que produce la mano, se derivan de los que hace la boca al producir los movimientos que hacen posible la verbalización de la palabra por medio de la voz.

12) Para la adecuada interiorización y operatividad del método, es necesario que el niño:

ü      Domine los movimientos que realiza la boca al articular la palabra.

ü      Interiorice que esos son signos motores invariables, realizados por la boca al emitir la palabra y por la mano al escribirla.

ü      Comprenda que ese conjunto de movimientos realizados por la boca y por la mano, mediante los cuales se verbaliza y se dibuja la palabra, son constantes y permiten múltiples combinaciones.

13) Los niños dicen la oración y cuentan las palabras. En el caso que tiendan a unir algunas de ellas, se les hace observar y se les orienta para que nombren en forma aislada cada una de ellas. Por ejemplo, si los niños tiene a unir palabras como: laraña, laluna, semueve, la maestra hace preguntas como: ¿Cuál es el nombre de ese animal?, rana. ¿Qué hace el perro con su cola?, la mueve.

14) Una vez verbalizada la oración sin sonidos y con sonidos, procurando sentir los movimientos que se producen en la boca y contadas las palabras de la oración seleccionada, el niño está listo para iniciar el proceso de la palabra escrita a la que se le llama –en la primera etapa- palabra dibujada. (4 a 6 años, nivel preescolar)

15) Se hace mucho énfasis en que las palabras sirven para nombrar algo, o bien para describir una acción, o para señalar los atributos de las cosas, para acompañar a los nombres o como nexos entre palabras.

16) El niño debe comprender que cada palabra tiene su momento, su orden, su ritmo, su posición y su tiempo, de acuerdo con el orden en que el cerebro pensó la oración.

17) En este momento en que el niño inicia la etapa de escribir la palabra, debe observar que el pensamiento va muy rápido y la boca también. Por eso debe procurarse que, al dibujar la palabra, la boca acompañe a la mano en el momento de escribir cada letra, de tal manera que los movimientos de la mano vayan acordes con los que hace la boca para emitir la voz.

18) El proceso de lecto-escritura se inicia con letra cursiva en minúscula. Cuando el maestro lo considera conveniente, o sea, cuando su grupo está maduro y listo, le enseña en forma sistemática las mayúsculas. Se explica que al terminar un pensamiento siempre se indica con un punto y siempre al iniciar un pensamiento la primera letra crece y toma una forma específica, para indicar que se inicia una nueva idea o pensamiento. No obstante, antes de este momento, desde el inicio, siempre que se escribe en la pizarra o en material fotocopiado, el docente debe utilizar la mayúscula en los casos que así lo requieran, así el niño se va a acostumbrando a este tipo de letras; al menos, a su grafía.

19) El paso de la letra cursiva a la script se explica como la simplificación que fue imprescindible hacer para que las máquinas de escribir pudieran imprimir con rapidez los caracteres. Por lo tanto, se borran los trazos innecesarios y se demuestra cómo se simplifica las diferentes letras. Antes de realizar este paso, los docentes usan las dos letras para ejercita a los niños en el reconocimiento y la lectura de ambas letras.

 

c) Período de producción mediante la palabra escrita y de ejercitación de la lectura

Una vez que los alumnos dominan el alfabeto, inician el periodo de producción por medio de la palabra. En primer término debe estimularse la producción de nuevas palabras, combinando las letras que se van aprendiendo. 

La posibilidad de producción mediante la palabra escrita y la lectura que estimula este método es ilimitada en el niño, pues al dominar el alfabeto completo podrá expresar por escrito y leer todo aquello que puede pensar y expresar oralmente y lo que piensan y expresan los otros.

            Como se ha planteado al describir el método, el proceso de lecto-escritura se inicia en una forma natural. El niño está conversando y escribe acerca de conversaciones en el aula. Al principio el niño no tiene idea de que está iniciándose en el proceso de lecto-escritura, por lo tanto no hay condicionamiento ni temor. Se escribe lo que se expresa oralmente y luego se lee lo que se ha escrito. Esto se hace en forma individual y grupal.

            En esta etapa de desarrollo del método lo importante es estimular la producción y la lectura constantes. En este sentido vale destacar que una de las características fundamentales del método es que los niños producen y leen sus propios textos, por lo que no se recurre a “silabarios” o “cartillas” pre elaboradas.

            Cuando los niños tienen un nivel adecuado de avance en la lectura, se recurre a libros de texto de diversas asignaturas, periódicos, revistas, libros de cuentos y de poesías, como materiales para ejercitar la lectura.

            Durante el desarrollo de esta etapa del método deben realizarse diversas actividades para que los alumnos se motiven constantemente. La riqueza y el dinamismo de estas actividades permitirá que no se incurra en la rutina; esto es esencial puesto que el desarrollo de las capacidades para leer y escribir solo se adquieren mediante una ejercitación constante.

 

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